A una semana de la segunda vuelta presidencial en Perú, el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, realizó una modificación de último momento a su programa de gobierno,.

En la campaña previa, Sánchez había defendido propuestas de corte más radical, como la convocatoria de una Asamblea Constituyente, la revisión de tratados internacionales y un replanteamiento del modelo económico. Sin embargo, su nuevo documento programático introduce un giro hacia posiciones más moderadas, en las que reafirma el respeto a la estabilidad macroeconómica, la propiedad privada y los acuerdos de libre comercio, además de mantener la autonomía del Banco Central.

El plan actualizado, presentado como una hoja de ruta de consenso para el periodo 2026-2031, busca incorporar aportes de distintas fuerzas políticas y proyecta una imagen de mayor moderación frente a su propuesta inicial. El cambio ha generado debate en la escena política peruana, donde algunos lo interpretan como una estrategia pragmática en un contexto electoral muy ajustado, mientras otros lo ven como una rectificación significativa de su discurso de campaña.

Con la elección aún abierta y un alto porcentaje de votantes indecisos, el ajuste del programa de Sánchez se convierte en un factor clave en la recta final de una contienda marcada por la polarización entre él y su rival Keiko Fujimori

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