Perú atraviesa un cambio demográfico profundo marcado por la caída sostenida de la natalidad y el aumento progresivo de la población adulta mayor, según los resultados del Censo Nacional 2025 difundidos por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
El país cuenta actualmente con 34.157.732 habitantes, una cifra superior a la registrada en 2017. Sin embargo, el dato más relevante del informe es la fuerte reducción en el número de nacimientos y el tamaño promedio de los hogares.
La tasa global de fecundidad se ubicó en 1,7 hijos por mujer, el nivel más bajo registrado en la historia reciente del país. Este indicador contrasta con décadas anteriores, cuando las familias peruanas tenían en promedio entre cinco y siete hijos.
El jefe del INEI, Gaspar Morán Flores, explicó que el descenso es parte de una tendencia estructural de largo plazo. Recordó que en la década de 1940 y 1960 la fecundidad alcanzaba los 6,8 hijos por mujer, frente al nivel actual, que se aproxima a dos hijos por familia.
Menos niños y más adultos mayores
El censo también evidencia una reducción del grupo de menores de 15 años, que pasó de 8,2 millones a 7,4 millones de personas, lo que implica una disminución significativa en términos absolutos y porcentuales.
En paralelo, la población adulta mayor continúa creciendo. Las personas de 60 años a más representan cerca del 14% de la población total, equivalente a unos 5 millones de habitantes.
Según el INEI, esta tendencia responde tanto a la caída de la natalidad como al aumento de la esperanza de vida, impulsado por mejoras en salud y condiciones de vida.
Un cambio en la estructura social
El organismo advierte que el país enfrenta un proceso de envejecimiento acelerado, con menor capacidad de recambio generacional en el mediano plazo. Este escenario plantea desafíos para las políticas públicas en áreas como salud, pensiones y sistemas de cuidado.
Morán señaló que factores como la incorporación de las mujeres al mercado laboral y el acceso a la educación superior están influyendo en la postergación de la maternidad y la reducción del tamaño de las familias.
El resultado es un país donde los hogares son cada vez más pequeños y la tendencia a tener uno o dos hijos se ha convertido en lo más habitual, marcando un cambio histórico en la estructura demográfica del Perú.





