El bloque económico del debate presidencial en Perú estuvo marcado por un intenso intercambio entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori, quienes confrontaron sus propuestas sobre crecimiento, empleo y reducción de la pobreza.

La discusión comenzó con la exposición de modelos económicos opuestos. Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, cuestionó el rol de ciertos beneficios tributarios y planteó una mayor intervención del Estado en la economía, con énfasis en la “democratización de la riqueza” y una segunda reforma agraria orientada a mejorar la productividad de pequeños productores.

Durante el intercambio directo, el candidato endureció sus críticas hacia su rival y apuntó contra políticas fiscales vinculadas a grandes grupos económicos. En ese contexto, afirmó que determinadas exoneraciones tributarias habrían implicado pérdidas significativas para el Estado, aludiendo a un supuesto beneficio de S/20 mil millones.

Por su parte, Keiko Fujimori defendió el modelo económico aplicado en décadas anteriores y centró su propuesta en fortalecer sectores como la agroexportación y el turismo. La candidata de Fuerza Popular sostuvo que su eventual gobierno buscaría elevar el crecimiento económico hasta niveles cercanos al 6%, además de reforzar el apoyo al pequeño productor agrícola.

El debate dejó en evidencia profundas diferencias entre ambos postulantes respecto al rol del Estado, la inversión privada y las prioridades para impulsar el desarrollo económico del país, en un escenario electoral cada vez más polarizado.

Tendencias