El gobierno peruano frenó temporalmente la firma de un acuerdo por 3.420 millones de dólares para la compra de 24 aviones F-16 a Estados Unidos. La decisión ocurre en un contexto electoral incierto y con disputas internas sobre el rumbo de la política exterior.

El 18 de abril de 2026, el gobierno interino de Perú decidió suspender temporalmente la firma de un contrato para la adquisición de 24 cazas F-16 C y D Block 70, en un acuerdo estimado en 3.420 millones de dólares con Estados Unidos. La operación había sido previamente aprobada tras un proceso de evaluación de dos años que había favorecido la oferta estadounidense frente a competidores como el Gripen sueco y el Rafale francés.

El paquete incluía la compra inicial de 12 aeronaves, apoyo logístico, armamento, entrenamiento y la posibilidad de incorporar un avión cisterna KC-135 para ampliar la autonomía operativa de la flota. Sin embargo, la firma fue postergada bajo el argumento de que la decisión debía ser tomada por el próximo gobierno, en medio del proceso electoral.

La medida se produce en un escenario político complejo, marcado por la segunda vuelta electoral en Perú y la posibilidad de un cambio de orientación en el Ejecutivo. Analistas señalan que la suspensión también refleja tensiones internas y la influencia de distintos sectores sobre la política de defensa, en un contexto de competencia entre potencias globales por influencia en la región.

Tras críticas diplomáticas y presiones externas, el gobierno finalmente firmó el acuerdo y realizó el pago inicial previsto. El episodio reafirma el interés estratégico de Estados Unidos en mantener a Perú como socio en defensa, en un momento en que Washington busca contrarrestar la presencia de actores extrarregionales en América Latina.

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