Una encuesta reciente muestra un escenario de máxima paridad en la carrera presidencial peruana. La contienda entre los principales candidatos se mantiene abierta y con alto nivel de incertidumbre.

Según el sondeo de Ipsos Perú, la candidata de derecha Keiko Fujimori y el candidato de izquierda Roberto Sánchez empatarían con un 38 % de intención de voto en un eventual balotaje. El estudio refleja además un 17 % de electores que votarían en blanco, anularían su voto o no se inclinarían por ninguno de los dos.

El escenario se define dentro del margen de error de la encuesta, lo que refuerza la idea de una elección extremadamente ajustada. El llamado “voto de rechazo” aparece como un factor clave que podría terminar inclinando la balanza en la segunda vuelta prevista para junio.

En paralelo, el recuento oficial avanza con dificultades y mantiene la incertidumbre sobre quién será finalmente el rival de Fujimori. Con más del 95 % de los votos escrutados, la diferencia entre los principales aspirantes sigue siendo mínima, separada por apenas miles de sufragios.

El proceso electoral se desarrolla en un clima de creciente tensión, con denuncias de fraude, pedidos de nulidad y cuestionamientos al conteo. Aunque observadores internacionales no han encontrado evidencias de irregularidades graves, la desconfianza persiste en una parte del electorado.

A la espera del resultado definitivo, Perú enfrenta una nueva elección polarizada, marcada por la fragmentación política y el alto nivel de rechazo hacia los candidatos, lo que anticipa un balotaje altamente competitivo y de final incierto.

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