La diputada Catherin Palomino quedó en el centro de una controversia luego de que se difundieran mensajes de WhatsApp atribuidos a su número. En una de las conversaciones, se afirma que Pedro Castillo es su pareja y se lanzan advertencias contra familiares del expresidente.

Los mensajes fueron difundidos por el programa Cuarto Poder y están dirigidos principalmente contra familiares del expresidente Pedro Castillo, quien se encuentra detenido y cumple una condena de 11 años y cinco meses. En una de las conversaciones, fechada el 7 de mayo, aparece una declaración atribuida a Palomino en la que sostiene que mantiene una relación sentimental con el exmandatario y defiende el vínculo frente a las críticas.

Según el reporte, el número desde el que fueron enviados los mensajes comienza con 970 y figura registrado a nombre de Palomino en los registros de Osiptel. El mismo número también aparece asociado a la parlamentaria en sus perfiles oficiales. En otros intercambios, la persona que escribe utiliza insultos contra una familiar de Castillo y advierte que podría iniciar acciones legales.

La controversia también involucra a Jaime Vázquez Castillo, sobrino del expresidente y participante de la campaña electoral de Juntos por el Perú. De acuerdo con el informe, Vázquez afirmó haber recibido amenazas y cartas notariales. Palomino llegó al Congreso por Huancavelica como parte de la alianza entre Juntos por el Perú y Todo con el Pueblo, agrupación vinculada políticamente a Castillo y su entorno.

La diputada rechazó la autenticidad de las conversaciones y sostuvo que su teléfono sufrió un acceso no autorizado. Según su versión, una persona habría bloqueado su equipo haciéndose pasar por su pareja y posteriormente debió reactivar su chip. Palomino afirmó además que en las fechas señaladas utilizaba otro número y anunció que evaluará acciones legales ante lo que considera difamaciones.

El caso volvió a poner bajo la lupa la relación entre Palomino y el entorno de Castillo. La parlamentaria registró numerosas visitas al penal de Barbadillo, donde se encuentra recluido el expresidente, aunque la difusión de los chats abrió una nueva controversia sobre la naturaleza de ese vínculo. Por ahora, la legisladora mantiene su versión de que los mensajes no fueron escritos por ella y atribuye lo ocurrido a un acceso indebido a su teléfono.

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