La asunción de Keiko Fujimori marca el regreso del fujimorismo al Gobierno de Perú después de más de dos décadas. Su llegada ocurre en un país transformado por años de crisis política, cambios institucionales y una sociedad.
El retorno del fujimorismo se produce con un nuevo escenario político e institucional. Entre los cambios más destacados aparece la recuperación de una Cámara de Senadores, una institución que había desaparecido tras las reformas impulsadas durante el gobierno de Alberto Fujimori en la década de 1990.
Durante la campaña, Keiko Fujimori buscó diferenciar su proyecto del pasado y planteó como principales objetivos recuperar la estabilidad, fortalecer la seguridad y promover una etapa de reconciliación nacional. Sin embargo, su figura continúa generando apoyos y rechazos debido a la historia del fujimorismo y a las consecuencias del gobierno de su padre.
El nuevo gobierno enfrenta el desafío de construir acuerdos en un país marcado por la fragmentación política y el desgaste de las instituciones. La llegada de Fujimori abre una nueva etapa en Perú, donde deberá demostrar si el movimiento que representa puede adaptarse a una realidad distinta a la de los años noventa.





