Un terremoto de magnitud 7,8 registrado en el sur de Filipinas encendió las alertas en el Pacífico y llevó a la Marina de Guerra del Perú a reforzar la vigilancia en el litoral ante la posibilidad de un eventual tsunami.

El sismo se produjo en la región de Mindanao, con epicentro frente a la provincia de Sarangani y a una profundidad aproximada de 35 kilómetros bajo el mar. El movimiento telúrico fue sentido en varias localidades del sur filipino y activó de inmediato protocolos de emergencia en ese país.

Las autoridades filipinas emitieron una alerta de tsunami para zonas costeras y recomendaron evacuaciones preventivas, además de la suspensión de clases y actividades públicas. Organismos internacionales advirtieron sobre la posible formación de olas en distintos puntos del Pacífico, incluyendo Indonesia, Japón, Taiwán y otras islas de la región.

Ante este escenario, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico informó sobre la posibilidad de variaciones en el nivel del mar en diferentes países, aunque sin confirmar impactos severos hasta el momento. En Filipinas, si bien no se reportaron víctimas ni daños significativos, el monitoreo continúa activo.

En Perú, la Marina de Guerra intensificó la vigilancia desde la noche del domingo a través de la Dirección de Hidrografía y Navegación, con seguimiento permanente de las condiciones oceánicas. Las autoridades mantienen coordinación con organismos internacionales y reiteraron que, por ahora, no existe riesgo inminente para la costa peruana, aunque la situación sigue bajo evaluación constante.

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