Especialistas y organizaciones vinculadas a la educación y los derechos humanos cuestionaron la decisión de reemplazar la Educación Sexual Integral (ESI) en Perú por un modelo centrado únicamente en aspectos “científicos, biológicos y éticos”.
Según datos citados en el análisis, Perú mantiene una alta tasa de embarazo adolescente y enfrenta graves problemas de violencia de género. En ese contexto, organismos internacionales sostienen que la educación sexual integral ayuda a reducir embarazos no deseados, prevenir infecciones de transmisión sexual y promover relaciones saludables.
La crítica principal apunta a que el nuevo enfoque deja fuera temas como el consentimiento, la igualdad de género, la diversidad sexual y la educación emocional. Para especialistas, limitar estos contenidos genera desinformación y aumenta la vulnerabilidad de niños y adolescentes frente a situaciones de violencia o discriminación.
Además, remarcan que la educación sexual integral debe entenderse como una política pública de salud, igualdad y derechos humanos. Por ello, pidieron que el Estado garantice programas educativos inclusivos, capacitación docente y acceso a información adecuada para jóvenes y adolescentes.





