El primer ministro de Perú, Luis Arroyo, sostuvo que la adquisición de aviones F-16 por 3.500 millones de dólares es una “necesidad impostergable” para la soberanía y seguridad nacional.
Arroyo compareció ante la Comisión de Fiscalización del Congreso junto a otros ministros para explicar el polémico acuerdo. Allí aseguró que el cronograma se respetó “escrupulosamente” y detalló que el 22 de abril se pagó un primer monto de 462 millones de dólares, tal como estaba previsto.
El jefe del gabinete señaló que la decisión de compra se tomó en diciembre durante una sesión del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, en el gobierno del expresidente José Jerí. Argumentó además que la flota actual de la Fuerza Aérea del Perú, compuesta por aviones Mirage 2000 y MiG-29, está cerca del límite de su vida útil y presenta crecientes restricciones operativas.
Desde el oficialismo rechazaron las acusaciones de que se trató de una compra “a dedo”. El propio Jerí defendió el proceso como correcto y conforme a las normas, y consideró que las críticas responden a “comentarios y especulaciones”.
Sin embargo, el mandatario interino José María Balcázar cuestionó la operación y afirmó que se realizó sin competencia abierta, además de señalar que fue declarada de carácter secreto antes de su llegada al poder. También dejó abierta la posibilidad de que el próximo gobierno revise o revierta la compra tras asumir el 28 de julio.





