El partido de derecha extrema Fuerza Popular rechazó la auditoría electoral anunciada por el Jurado Nacional de Elecciones y pidió incluso suspender el escrutinio en curso, generando mayor tensión en el proceso tras la primera vuelta en Perú.

La organización, liderada políticamente por Keiko Fujimori, cuestionó la validez del procedimiento de revisión de votos y adelantó que no reconocerá los resultados oficiales si estos son proclamados por el organismo electoral. Según su postura, solo una auditoría internacional “independiente” podría garantizar transparencia.

El partido también anunció que impulsará acciones judiciales contra las autoridades electorales, incluyendo la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), a la que acusa de fallas logísticas durante la jornada de votación. Estas irregularidades habrían afectado a algunos centros de sufragio, según su versión.

Sin embargo, las autoridades electorales han señalado que los problemas fueron puntuales y no alteraron el resultado global, ya que incluso en las zonas con retrasos el comportamiento del voto no difirió de forma significativa del resto de Lima.

En este contexto, el proceso electoral continúa bajo fuerte presión política y mediática, mientras persisten las disputas sobre la legitimidad del resultado de la primera vuelta y el avance hacia una eventual segunda vuelta.

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