El Foro Económico Mundial posiciona a la inseguridad y la economía paralela como las mayores amenazas al desarrollo del país para este año.
La delincuencia organizada y la actividad económica ilícita se han convertido en los principales riesgos que enfrenta el Perú en 2026, según el último análisis del Foro Económico Mundial. Este cambio de posición refleja el impacto creciente de la inseguridad y las prácticas ilegales en la vida social y económica del país.
El informe anual traslada al primer lugar una preocupación que ya estaba latente: el efecto de la criminalidad en la inversión, la productividad y la confianza empresarial. Extorsiones, robos, mercados ilegales y flujos financieros no regulados figuran entre los factores que erosionan las oportunidades de crecimiento inclusivo y sostenible.
Expertos advierten que este fenómeno no solo afecta la percepción de seguridad, sino también la competitividad de sectores clave como la minería, el turismo y la agroindustria. Las empresas, ante la falta de garantías, enfrentan mayores costos operativos y menores incentivos para expandirse o formalizarse.
Además, la actividad económica ilícita alimenta una economía paralela que reduce la base tributaria, desincentiva la formalización y crea un círculo vicioso de desigualdad. Esto implica que el Estado pierde capacidad de inversión en servicios básicos como educación, salud y seguridad ciudadana.
Frente a este escenario, diversos sectores demandan estrategias más integrales de prevención y control. La cooperación entre autoridades, sociedad civil y sector privado aparece como clave para frenar el avance de estas amenazas y recuperar la confianza en las instituciones públicas.





