La candidata presidencial señaló que aprendió a ver al ser humano más allá de sus errores y a no juzgar, y que a partir de esa experiencia se dedicó a ayudar a otros sin esperar nada a cambio.
Keiko Fujimori afirmó que su paso por la prisión marcó un antes y un después en su vida, no solo en el plano personal, sino también en su forma de entender la política y el rol de servicio. “No necesitas una banda presidencial para ayudar”, expresó, al destacar que la vocación de apoyo a los demás no depende de un cargo, sino de la voluntad individual.
Durante ese periodo, la candidata aseguró que aprendió a ver a las personas más allá de sus errores y a dejar de lado los prejuicios. En ese contexto, sostuvo que la convivencia con otras internas le permitió comprender distintas realidades y desarrollar una mirada más empática, basada en la escucha y el respeto.
A partir de esa experiencia, señaló que decidió enfocar parte de su vida en ayudar a quienes más lo necesitan sin esperar nada a cambio. Según explicó, este aprendizaje se convirtió en una de las principales motivaciones que hoy guían su accionar, tanto en lo personal como en su actividad política.




