En los años 90, Arequipa se transformó con obras clave y la recuperación del orden. La mejora de la Panamericana Sur fortaleció su conexión con Lima y Chile, mientras que la derrota de Sendero Luminoso devolvió la seguridad e impulsó su crecimiento.
A la par, el fortalecimiento de las rutas y la inversión en infraestructura vial contribuyeron a integrar mejor a la región con los principales centros económicos del país. Esto permitió un mayor flujo comercial y favoreció el crecimiento del comercio, la industria y los servicios en la ciudad.
En el plano de la seguridad, la reducción de la presencia de Sendero Luminoso generó un clima de mayor estabilidad en la región. Esta mejora en el orden interno fue un factor clave para la recuperación de la actividad económica y el posicionamiento de Arequipa como un eje central del desarrollo en el sur del Perú.





