En el debate presidencial 2026, la candidata de Fuerza Popular cuestionó a su rival de Primero la Gente por centrarse en ataques personales y aseguró que “malgasta su tiempo” repitiendo críticas en su contra.
Fujimori sostuvo que su contendora ha venido repitiendo críticas en su contra durante las últimas semanas, alineándose —según su versión— con sectores de izquierda. En esa línea, cuestionó el tono de Pérez y aseguró que su postura responde más a una carga emocional que a un debate de ideas, señalando incluso que “le han envenenado el corazón con odio y mentiras”.
El intercambio no se dio en aislamiento. La candidata de centro también arremetió contra Fujimori y otros postulantes, acusándolos de ser responsables de la crisis política que atraviesa el país y recordando los cuestionamientos que arrastran desde gestiones pasadas. Este ida y vuelta reflejó el clima general del debate, donde predominó la confrontación directa por encima de la exposición programática.
Además, Fujimori buscó marcar una estrategia diferenciada al intentar evitar choques con otros candidatos mejor posicionados, como Rafael López Aliaga, a quien incluso le propuso un “pacto de no agresión” pensando en una eventual segunda vuelta. Sin embargo, esa postura contrastó con la dureza mostrada frente a Pérez, evidenciando un enfoque selectivo en sus ataques.
El episodio vuelve a poner en evidencia una campaña electoral atravesada por la polarización y la falta de consensos, donde los debates públicos están dominados por enfrentamientos personales en lugar de propuestas concretas, en un escenario de alta fragmentación política e incertidumbre entre los votantes.





