El ataque cibernético expuso la vulnerabilidad de los medios oficiales en Irán y tuvo fuerte impacto político.

Un grupo de hackers logró interrumpir la transmisión de la televisión estatal de Irán para emitir imágenes de Reza Pahlavi, hijo del último sha del país.

El incidente ocurrió durante una emisión regular y se viralizó rápidamente en redes sociales, generando repercusión dentro y fuera de Irán.

Las autoridades iraníes confirmaron el ataque y señalaron que se trató de una acción deliberada con fines políticos.

Analistas consideran que el hecho representa un desafío directo al control informativo del régimen iraní.

El episodio se suma a una serie de acciones digitales que buscan cuestionar al Gobierno desde el exterior y desde sectores opositores.

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