Con Delcy Rodríguez al mando en Caracas, el nuevo escenario político exige medidas urgentes para evitar represalias internacionales y encaminar una transición estable.
Tras la caída del régimen anterior, Delcy Rodríguez asume un rol central en un contexto de fuerte presión internacional y expectativas sobre el rumbo que tomará Venezuela en el corto plazo.
Uno de los principales desafíos es el combate frontal al narcotráfico, una demanda reiterada por parte de Estados Unidos y otros actores internacionales, que buscan desarticular redes ilícitas con impacto regional.
Otro punto sensible es la redefinición de las alianzas estratégicas del país. Se espera una revisión de la presencia de asesores y agentes extranjeros que, según organismos internacionales, han contribuido a la inestabilidad política y militar.
En el plano económico, la gestión del petróleo será determinante. La administración de Rodríguez deberá revisar acuerdos energéticos y transparentar el destino de los recursos, en un contexto de vigilancia internacional.
Si bien la convocatoria a elecciones libres aparece como un objetivo de mediano plazo, las primeras señales de gobernabilidad, cooperación y apertura serán claves para evitar nuevas sanciones y recuperar la confianza externa.





