El gobierno peruano endureció los controles en Tacna y activó un comité binacional con Chile para frenar el ingreso irregular y ordenar el flujo migratorio.
El Ejecutivo declaró el estado de emergencia en la frontera sur ante el incremento sostenido de ingresos irregulares por los pasos no habilitados en Tacna. La medida incluye el despliegue de policías y militares para reforzar los controles y evitar nuevos cruces masivos.
De manera paralela, ambos países activaron un Comité Binacional de Cooperación Migratoria destinado a coordinar operativos, compartir información en tiempo real y supervisar el cumplimiento de requisitos de ingreso. Las autoridades remarcaron que el objetivo es enfrentar de forma conjunta una situación que afecta a los dos lados de la frontera.
El gobierno señaló que, debido a la presión migratoria de los últimos meses, se priorizarán acciones que protejan la seguridad ciudadana y los servicios públicos locales, que ya se encontraban bajo tensión. En Tacna, la población expresó preocupación por el impacto que esta dinámica tiene sobre la actividad comercial y la convivencia cotidiana.
Durante los primeros días de implementación se registraron controles constantes en zonas críticas, además de revisiones documentarias exhaustivas. Aun así, los agentes reportaron nuevos intentos de ingreso irregular, motivo por el cual se evalúa ampliar los operativos en áreas más extensas.
Las autoridades adelantaron que estas medidas seguirán vigentes durante 60 días y podrían prorrogarse si la situación no se estabiliza. También se analiza enviar al Congreso un proyecto para reforzar de manera permanente las capacidades de vigilancia fronteriza mediante la participación de las Fuerzas Armadas.





