La crisis migratoria en el sur del continente sigue generando tensiones en la frontera peruana. Durante los últimos días, se ha reportado un incremento de ciudadanos (principalmente venezolanos, colombianos y algunos haitianos) que buscan ingresar al Perú desde Chile a través del complejo fronterizo Santa Rosa, en Tacna. La mayoría asegura no haber logrado regularizar su permanencia en territorio chileno y ve en el Perú una vía de tránsito hacia otros países de la región.

De acuerdo con fuentes policiales, muchos migrantes llegan exhaustos tras permanecer varios días en Colchane o en zonas desérticas cercanas a la frontera chilena. Varios grupos intentaron cruzar por pasos no habilitados, lo que ha obligado a reforzar el patrullaje conjunto entre la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas. Hasta el momento no se han registrado enfrentamientos, pero sí intervenciones constantes para impedir ingresos irregulares.

Las autoridades peruanas han reiterado que el control fronterizo se mantiene bajo estrictos protocolos. Se exige documentación regular y se rechaza el ingreso de quienes no cuentan con pasaporte o visado. Pese a ello, las familias migrantes persisten e incluso han instalado campamentos temporales en zonas cercanas a la frontera mientras esperan una oportunidad para avanzar.

Organizaciones humanitarias de Tacna han advertido sobre el riesgo sanitario y humanitario de esta situación, señalando la presencia de niños y adolescentes expuestos a la intemperie. Asimismo, han pedido al Estado peruano una hoja de ruta clara para manejar los flujos migratorios en el sur, que vienen aumentando desde septiembre.

Por ahora, la Cancillería mantiene conversaciones con Chile para coordinar acciones que eviten el colapso fronterizo. La situación continúa cambiando día a día y se espera que la presión migratoria persista mientras no exista una solución regional más amplia.

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