Un incendio de gran magnitud arrasó con un complejo residencial en el distrito de Tai Po, en Hong Kong, dejando al menos cuatro fallecidos y decenas de heridos. El siniestro se originó en uno de los bloques del conjunto y se expandió con rapidez debido a los andamios de bambú colocados para trabajos de remodelación, lo que permitió que las llamas alcanzaran varios edificios.

Los bomberos trabajaron durante horas para controlar el fuego, mientras los residentes eran evacuados en condiciones de total incertidumbre. Muchos fueron sorprendidos mientras dormían o realizaban actividades cotidianas, y debieron abandonar sus departamentos sin poder llevar pertenencias. La densa columna de humo visible a varios kilómetros generó alarma en toda la ciudad.

A medida que avanzaban las labores de rescate, las autoridades informaron que algunas personas habían quedado atrapadas en pisos superiores, donde las temperaturas eran demasiado altas para permitir un ingreso inmediato. Equipos especializados realizaron maniobras de alto riesgo para acceder a estas zonas, con el temor constante de un colapso estructural.

Las calles alrededor del complejo fueron cerradas, y las familias afectadas fueron trasladadas a centros temporales de atención. Testigos relataron que la propagación del fuego fue tan rápida que, en cuestión de minutos, varios bloques ardían simultáneamente, lo que dificultó aún más las tareas de contención. También se reportaron escenas de pánico entre residentes que buscaban a familiares y vecinos desaparecidos.

Las autoridades locales anunciaron una investigación exhaustiva para determinar las causas exactas del incendio y evaluar si existieron fallas de seguridad en la obra de remodelación. En Hong Kong, los incendios en edificios altos son poco frecuentes, por lo que este caso ha desatado un fuerte debate sobre regulaciones, materiales de construcción y estándares de protección civil.

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