El diputado libertario encabeza por primera vez la intención de voto en Chile, desplazando al líder conservador José Antonio Kast. Su avance refleja un cambio en el electorado, marcado por el desencanto con los partidos tradicionales y el auge del discurso antisistema.
El escenario político chileno atraviesa un remezón inesperado. El diputado Johannes Kaiser, representante de la derecha libertaria, superó por primera vez a José Antonio Kast, líder del Partido Republicano, en las encuestas de intención de voto con miras a las próximas elecciones presidenciales.
Según los últimos sondeos difundidos por medios locales, Kaiser alcanza un 23% de apoyo, mientras Kast obtiene 20%, lo que confirma un giro dentro del electorado conservador. El ascenso del parlamentario libertario se atribuye a su discurso provocador, su fuerte presencia en redes sociales y su capacidad para conectar con sectores descontentos con la política tradicional.
Kaiser, quien en su momento fue aliado de Kast, se ha desmarcado de la línea del Partido Republicano para construir una propuesta más radical y liberal en lo económico, apelando a la reducción del Estado, la libre portación de armas y la defensa de la libertad individual como pilares de su plataforma. Este perfil lo ha posicionado entre jóvenes y votantes desencantados con la clase política, en un contexto de desconfianza hacia las instituciones.
Por su parte, el entorno de José Antonio Kast reconoció que la irrupción de Kaiser representa “una competencia directa dentro del espacio de la derecha”, aunque insistieron en que su partido mantiene una estructura sólida a nivel nacional. Analistas locales advierten que esta división podría debilitar al bloque conservador frente a una oposición fragmentada pero con mayor capacidad de alianzas.
El avance de Kaiser se produce en un contexto social y económico complejo para Chile, con altos índices de desaprobación hacia el gobierno y preocupación por el costo de vida. En ese escenario, su figura encarna un voto de protesta más que una adhesión ideológica, aunque su crecimiento podría alterar la dinámica electoral de cara a los comicios de 2026.
La irrupción del libertarismo en Chile refleja una tendencia regional que ya se observa en otros países de América Latina, donde candidatos antisistema y de discurso duro logran canalizar el descontento ciudadano. El fenómeno abre un nuevo capítulo en la política chilena, que enfrenta una recomposición de fuerzas marcada por el desencanto, la polarización y la búsqueda de alternativas fuera del espectro tradicional.





