La decisión de la ex primera ministra de refugiarse en la Embajada de México abrió un nuevo frente en la política nacional y generó la ruptura de relaciones entre ambos países. Mientras el Gobierno evalúa negarle el salvoconducto, el Perú enfrenta además conflictos mineros, reformas electorales, críticas sociales y autocrítica deportiva.

El panorama político peruano volvió a encenderse tras conocerse que Betssy Chávez, ex primera ministra durante el gobierno de Pedro Castillo, solicitó asilo político en la Embajada de México. El Ejecutivo peruano reaccionó con dureza y decidió romper relaciones diplomáticas con el país norteamericano, acusando una intervención indebida en sus asuntos internos. En paralelo, se evalúa la posibilidad de negar el salvoconducto que permitiría a Chávez salir del país, una medida que podría profundizar la crisis bilateral y reavivar tensiones políticas internas. La exfuncionaria, investigada por presunta rebelión, se ha convertido en una figura que encarna las heridas abiertas de la inestabilidad institucional que atraviesa el país desde 2022.

Mientras tanto, el Gobierno intenta equilibrar otras presiones. El premier Ernesto Álvarez declaró que “no se puede hablar de plazos” respecto al inicio del proyecto minero Tía María, lo que revela la cautela del Ejecutivo frente a la conflictividad social en el sur. El tema minero vuelve a estar en el centro del debate nacional, con comunidades que mantienen su resistencia a las operaciones extractivas y un Estado que busca impulsar inversiones sin provocar un nuevo estallido de protestas. La falta de definiciones en torno al proyecto refleja la fragilidad política del actual gabinete y su dificultad para articular consensos sostenibles.

En el frente internacional, la región también vive su propio momento de tensión. En Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó de “masacre” el operativo policial en Río de Janeiro que dejó más de 120 muertos, exigiendo una investigación inmediata sobre el accionar de las fuerzas de seguridad. La declaración de Lula encendió el debate sobre derechos humanos y uso de la fuerza en América Latina. Por otro lado, en Estados Unidos, las elecciones en Nueva York marcaron un punto de inflexión con el triunfo del progresista Zohran Mamdani, que consolidó el avance de una nueva generación de liderazgos urbanos y de izquierda en el panorama político estadounidense.

En el ámbito nacional, el proceso electoral de 2026 comienza a perfilarse con una innovación clave: el voto digital será obligatorio para un grupo de electores. La medida, impulsada por la ONPE, busca modernizar el sistema electoral, reducir costos y garantizar mayor eficiencia en el conteo de votos. Sin embargo, especialistas advierten sobre la persistente brecha tecnológica y las dudas en torno a la seguridad de los datos. En paralelo, el superintendente de la SBS confirmó que al menos tres nuevos competidores han mostrado interés en ingresar al mercado de pensiones, lo que podría reconfigurar un sistema largamente criticado por su falta de competencia y rentabilidad.

El deporte peruano, finalmente, no ha quedado al margen de la autocrítica. El futbolista Miguel Trauco reconoció que lamenta no haber asumido la ejecución del penal decisivo ante Australia en el repechaje hacia el Mundial, asegurando que “nunca más dejará que otros tomen su responsabilidad”. En el voleibol femenino, una jugadora del club Géminis respaldó la salida del técnico Otavio Machado, señalando que “el equipo necesita un entrenador que exija más”. Ambas declaraciones reflejan el clima de renovación y exigencia que atraviesan las disciplinas nacionales en busca de mejores resultados.

En conjunto, las noticias de la semana evidencian a un país en constante ebullición: con un frente político sacudido por disputas diplomáticas, una economía tensionada por la falta de consenso social, un escenario internacional convulso y un deporte que busca redención. El caso Betssy Chávez, más que un episodio aislado, se ha transformado en una metáfora del Perú actual: un país que intenta recomponerse entre la incertidumbre y la necesidad urgente de estabilidad.

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