El intendente de Lima intentó replicar el formato de campaña de Fuerza Popular, pero su acto en Trujillo terminó con baja convocatoria y un discurso sin rumbo. La falta de liderazgo y organización dejó en evidencia la debilidad de su candidatura.
El intendente de Lima, Rafael López Aliaga, sufrió un duro revés político durante su intento de lanzamiento de campaña en Trujillo. Lo que buscaba ser una demostración de fuerza y convocatoria terminó convirtiéndose en un acto deslucido, con escasa asistencia y un ambiente marcado por la desorganización. Pese a sus intentos de mostrarse como un líder nacional capaz de expandir su influencia más allá de la capital, el evento evidenció las limitaciones de su equipo y la falta de planificación en su estrategia electoral.
López Aliaga intentó replicar el formato de movilización que popularizó Fuerza Popular, con caravanas, discursos y presencia mediática, pero el resultado fue muy distinto. La baja participación del público y la ausencia de figuras relevantes del partido local dejaron al descubierto la debilidad de su estructura territorial. El mensaje que buscaba transmitir —de renovación, orden y compromiso con el país— se diluyó en medio del caos organizativo y la falta de entusiasmo de los asistentes.
Durante su discurso, el intendente mostró dificultades para conectar con el público y mantener una línea clara en sus propuestas. Su intervención fue percibida como improvisada y sin un eje temático definido, lo que contrastó con el tono firme y estructurado de otros líderes en campaña. “El país necesita esperanza y acción”, repitió en varias ocasiones, aunque sin desarrollar un plan concreto que respaldara sus palabras.
El episodio en Trujillo dejó a López Aliaga en una posición incómoda dentro del panorama electoral. Analistas políticos señalaron que su fallido lanzamiento refleja una carencia de liderazgo sólido y una estrategia poco cohesionada. A menos de que logre reestructurar su campaña y consolidar un mensaje coherente, su intento de posicionarse como alternativa presidencial podría desvanecerse antes de despegar.





